Lo vivido el miércoles 3 de noviembre a las 20hrs, en un teatro Caupolican repleto, fue una experiencia maravillosa. Gente de toda índole se congregó a disfrutar del Cabaret Místico, gestado hace años por el multifacético Alejandro Jodorowsky.
Uno de los mensajes valiosos a rescatar, de esa noche, es que estamos en presencia de momentos que aluden a una actividad colectiva conciente; ¿conciente de qué?; quizás de la capacidad de comprender que somos un ser grupal, que podemos realizar transformaciones, “milagros” sin importar la edad, sexo, creencia y hábitos. Somos un organismo colectivo, una conciencia indivisible.
En una primera etapa, Alejandro Jodorowsky , con sus muy joviales 82 años, comenzó con sus cuentos y chistes, describiendo los distintos niveles de conciencia, desde el animal hasta el cósmico para luego explicar muy pedagógicamente los 4 centros que forman al Ego, el intelectual, emocional, sexual-creativo y físico. A esa altura de la noche el público, muy receptivo, acompañaba con carcajadas cada idea pronunciada por el artista psicomago.
Luego entramos a lo que él describe como psicomagia social, al hacer pasar al escenario a personas con algún tipo de enfermedad. Entre ellos, el caso de un hombre con un tumor en su rodilla izquierda. Después de un par de preguntas y respuestas cortas, don Alejandro puso en evidencia, lo que él sentía y entendía del por qué de la enfermedad, lo que para el público presente fue de un sentido lúcido tan nítido, que el silencio seguido de una leve mueca de aprobación y entendimiento de lo explicado, inundaba la atmósfera cabaretística.
Otro momento imborrable, fue el caso de una mujer que sufre de cáncer óseo desde hace un año. El acto psicomagico fue el siguiente: ella completamente desnuda transportada alrededor del escenario, alzada por un grupo de hombres y mujeres sosteniéndola, como en una procesión, mientras las cinco mil personas del teatro mantralizaban “amor”, todos con las palmas de las manos proyectándole energía.
Temas como la Fe, la confianza, el aprendizaje, la vida, la muerte y el amor, reviven con nuevos aires en estos “Cabaret Místico”.
Luego de estas experiencias descritas y otras más, habló, como en una cátedra de universidad, con pantalla gigante, acerca de los 22 arcanos mayores del Tarot de Marseilla, que él junto a Camión, tuvieron el privilegio y la valentía de restaurarlo.
Luego de poetizar el sendero de este compendio de símbolos, hizo lo que muchos esperaban, leer el tarot, algo que sin ningún tipo de duda don Alejandro sabe hacer muy bien, llegando al extremo de provocar estupor por la versatilidad de interpretar de una manera terapéutica el lenguaje metafórico que entregan las cartas.
Es así que se pasaron alrededor de dos horas, en un escenario con forma de cuadrilátero de boxeo, en donde don Jodo salió victorioso completamente, ya que por intervalos largos pareció que él no estaba, sino que provocó la sensación muy gustosa de ver como el teatro completo estaba sobre el escenario, recetando actos para la sanación de esta sociedad bastante convulsionada en estos tiempos, que sin ningún tipo de duda y con la certeza de que pronto pasaremos a un nuevo estado……!







Cuando el Oro está en su lugar, es decir cuando el cuerpo es vivido plenamente por lo que es, ello corresponde a la perfección. El problema aparece en el momento en que las otras tres energías vienen a parasitar el cuerpo o cuando él mismo se sustituye con las demás energías.
Una energía sexual equilibrada es maravillosa. Parasitada, produce tres deformaciones posibles:
Cuando la energía intelectual, que es sin duda muy bella, resulta deformada por las otras, crea tres tipos posibles de comportamiento:


La Ley Máxima del árbol genealógico es la Repetición. Este constructor de identidad ilusoria llamada Ego, esta hecho a base de una serie de herencias tanto físicas como psíquicas y es ahí que todo es transmitido repetitivamente en el Inconciente Familiar. Si hay dolor en el árbol, ya heredo ese dolor.




