
La evolución del nervio central, la medula espinal, ha desencadenado lo que conocemos como Homo Sapiens.
Este Homo Sapiens, por su constitución física, alberga en sí su “aparataje” animal, su cerebro e incluso el reptiliano. Ante ojos de todos debe parecer obvio, pero el motivo de estas líneas está en recordar que el Homo Sapiens no es un constructo mental, sino que es fuerza animal con consciencia de que es conciente, o mejor dicho, en vías de evolución conciente.
Específicamente, con esto, me refiero a que nuestra evolución depende de resucitar nuestra esencia animal, NO CORTARLA. Evadir nuestras fuerzas “telúricas”, solo nos llevará a la neurosis. Vivimos entre culturas que en sus bases se encuentran textos sagrados, que fueron interpretados digamos que con un estado de conciencia de ese tiempo, un estado de comprensión de esos tiempos y no al que podemos acceder en estos momentos. Esto ha generado que muchas personas, en su diario vivir, deambulen viviendo los resultados de interpretar los mitos fundadores de forma animal, con un mentalidad animal, un sentimiento animal, un sexo animal y un comportamiento animal.
Hay los que deambulan en seudos caminos espirituales, cortados de la cabeza hacia abajo, porque los que interpretaron los textos sagrados han hecho hincapié que sentir tus fuerzas animales te alejan de la iluminación. También están los new age que hablan de la iluminación y amor incondicional, y en el diario vivir, como no se animan a entrar en el inconciente de forma conciente, o sea en las fuerzas profundas que habitan en él, re.crean los escenarios ideales para saciar sus hambres animales. No hay culpa sino que conciencia.
En definitiva, es necesario comprender que para no estancarse y abrir los túneles que nos conducirán a la resucitación humana-colectiva, va ser, en primer lugar, reconocer las fuerzas animales reprimidas que han dirigido las vidas de nuestras familias, sociedad y cultura, y a la vez como nosotros, inconcientemente, repetimos historias pasadas.
Si podemos domar la mente, haciendo la callar, excelente. Pero no nos podemos quedar estancados en este punto, en que la mayoría de los nuevos espirituales hablan y hablan, practican y practican evitando las fuerzas animales.
Si podemos calmar las aguas, sin endurecer el corazón, mucho mejor, con la mente vacía podemos sentir nuestro cáliz lleno de sentimientos sublimes; pero tampoco podemos estancarnos solo en estos 2 puntos, corazón y mente, porque para los nuevos espirituales hasta aquí todo bien, zen y amor incondicional, embriagante moda…
Si podemos adiestrar nuestro cuerpo con miles de posturas de yoga, artes marciales, caminar sobre la cuerda, correr mil maratones, escalar mil montañas, nadar todos los mares, incluso caminar sobre el fuego, felicitaciones! porque eso significa que sigues vivo… pero los nuevos espirituales hasta aquí sienten que están en un Samadi (estado de iluminación) máximo.
Cuerpo, mente y corazón son los temas centrales de todas los libros new age, de todos los nuevos espirituales, que se llenan la boca de decirle al otro “calla tu mente, siente tu corazón y haz la paz en la tierra”… palabras muy bellas, pero el seguir así nos ha llevado a seguir alimentando una industria que solo enriquece a tantos farsantes. Y no digo que son farsantes con los demás, sino que con ellos mismos.
Algunos dirán “¿y la masa crítica?”, “están generando una masa crítica todas esas personas”. Claro que si, pero una masa crítica que fue hace mucho rato y lo único que está generando en estos momentos es un comercio de modas que daña.
Quizás sea el momento clave de reconocer no solo una mente, un corazón y un cuerpo, reconocer un sexo!… ahí está la clave.
El no reconocer el cuerpo sexual ha llevado a una deformación tal que no queremos sumergirnos en nuestras fuerzas animales, porque lo que atraviesa la existencias en todos sus niveles, formas, dimensiones, etc. es la energía vital, que es canalizada por todas las especies de forma natural.
Es una fuerza natural, que al ponerle ideas, sentimientos y comportamientos, lo único que hacemos es reprimirla y pensar, sentir y sobre todo actuar inconcientemente como un animal.
Hay muchos personas que con palabras bonitas y seudo espirituales, conciente o lo peor inconcientemente, enmascaran los instintos primarios animales de reproducción, alimentarse del otro para subsistir y apegarte a alguien que mantenga su identidad.
El sentir de estás líneas, es con el único fin de que nos miremos todos al espejo y nos saquemos esas máscaras, y primero reconozcamos lo que habita en nosotros; seamos sinceros, transparentes y sobre todos concientes de que estamos siendo un ser-humanidad mutando, desarrollando la fuerza vital, utilizando aquella energía telúrica para imaginar, pensar, amar y actuar en resonancia con lo que habita en está energía que es DIVINA! pero como está tan reprimida, lo único que hacemos es evadirla y crear una ilusión, una vida normal movida por un inconciente animal que destruye, pero se escuda en frases y libros de moda.
El gran paso es vivir TRANSPARENTE este presente, conciente de lo que pensamos, amamos, DESEAMOS y hacemos, plenos de satisfacción y no jugar a ser espiritual. Ser espiritual es vivir la vida tal como la sentimos y no ponerle adjetivos de “bonitos”.
Recordemos que nuestra finalidad colectiva es hacer un jardin de esta tierra para las próximas generaciones y no plazas aisladas.
Espero que sea útil y en mejor caso desagrade a más de algún lector, con el único fin de expandernos como Homo Sapiens y replantearnos como especie.